21o. Dom Ord Ciclo B (Id=570)

Primera Lectura

Serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios

Lectura del libro de Josué
24, 1-2a. 15-17.18b

En aquellos días, Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquén y convocó a los ancianos de Israel, a sus jueces, jefes y escribas. Todos se presentaron ante Dios. Josué dijo a todo el pueblo:
"Si no les parece bien dar culto al Señor, elijan hoy a quién desean dar culto, si a los dioses a quienes adoraron sus antepasados en Mesopotamia, o a los dioses de los amorreos, cuya tierra ocupan ahora ustedes. Yo y los míos daremos culto al Señor".
El pueblo respondió:
"No tenemos ninguna intención de abandonar al Señor para dar culto a otros dioses. El Señor es nuestro Dios; él fue quien nos sacó de la esclavitud de Egipto a nosotros y a nuestros padres. El ha hecho ante nuestros ojos grandes prodigios y nos ha protegido durante el largo camino que hemos recorrido y en todas las naciones que hemos atravesado. Nosotros daremos culto al Señor, porque él es nuestro Dios".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 33, 2-3.16-17.18-19.20-21.22-23

Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustate et videte quoniam suavis est Dóminus

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mí ser se gloría en el Señor, que los humildes lo oigan y se alegren.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustate et videte quoniam suavis est Dóminus

Los ojos del Señor están atentos a los justos, sus oídos, a sus gritos de auxilio; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su recuerdo.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustate et videte quoniam suavis est Dóminus

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de todas sus angustias; el Señor está cerca de los que sufren y salva a los que están desconsolados.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustate et videte quoniam suavis est Dóminus

Muchas son las desgracias del justo, pero de todas lo libra el Señor; cuida de todos sus huesos, ni uno solo se romperá.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustate et videte quoniam suavis est Dóminus

La maldad hará que muera el malvado, los que odian al justo serán castigados; porque el Señor redime a sus siervos y no serán castigados los que se refugian en él.
Gusten y vean qué bueno es el Señor.
Gustate et videte quoniam suavis est Dóminus

Segunda Lectura

Este es un gran misterio; y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios
5, 21-32

Hermanos: Ténganse mutuamente respeto en honor a Cristo. Que las mujeres respeten a sus maridos, pues el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y al mismo tiempo salvador del cuerpo, que es la Iglesia. Y como la Iglesia es dócil a Cristo, así también deben serlo plenamente las mujeres a sus maridos.
Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella para consagrarla a Dios, purificándola por medio del agua y la palabra. Se preparó así una Iglesia esplendorosa, sin mancha ni arruga ni cosa parecida; una Iglesia santa e inmaculada. Igualmente, los maridos deben amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama; pues nadie odia a su propio cuerpo, antes bien lo alimenta y lo cuida como hace Cristo con su Iglesia, que es su cuerpo, del cual nosotros somos miembros.
Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y llegarán a ser los dos uno solo. Gran misterio es éste, que yo relaciono con la unión de Cristo y de la Iglesia.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna.
Verba tua, Dómine, spíritus et vita sunt; verba vital aeternae habes
Aleluya.

Evangelio

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna

† Lectura del santo Evangelio según san Juan
6, 55.60-69

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos:
"Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida".
Muchos de sus discípulos, al oír a Jesús, dijeron:
"Esta doctrina es inadmisible, ¿Quién puede aceptarla?"
Jesús, sabiendo que sus discípulos criticaban su enseñanza, les preguntó:
"¿Les resulta difícil aceptar esto? ¿Qué ocurriría si vieran al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida. Pero algunos de ustedes no creen".
Dijo esto Jesús porque sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién lo iba a entregar. Y añadió:
"Por eso les dije que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede".
Desde aquel momento, muchos de sus discípulos se retiraron y ya no andaban con él.
Entonces Jesús preguntó a los Doce:
"¿Acaso también ustedes quieren irse?"
Simón Pedro le respondió:
"Señor, ¿a quién iríamos? Tus palabras dan vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]

Se dice "Credo".

Prefacio

Historia de la salvación

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque él con su nacimiento, restauró nuestra naturaleza caída; con su muerte, destruyó nuestro pecado; al resucitar, nos dio nueva vida; y en su ascención, nos abrió el camino de tu reino.
Por eso,
con los ángeles y los santos, te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
[Misa]